Tesoros escondidos en nuestro pais…

A pocos kilómetros de la ciudad de Moncagua está ubicada la Hacienda La Estancia, la que en sus años de bonanza se convirtió en una de las principales fuentes de empleo para los colonos de la zona.


La necesidad de brindar educación a los hijos de los campesinos y de cantones aledaños motivó al señor Atilio Peccorini, expropietario de la hacienda y amante de la cultura Maya, a construir una escuela en el casco de la propiedad.

Para llevar a cabo su proyecto encomendó al arquitecto mexicano John Rosales la edificación de la obra, que es una réplica de una construcción similar existente en México. Un año duró la construcción que fue finalizada en 1931.

Desde su inauguración, la escuela “Delfina” del cantón La Estancia (así fue el nombre inicial en honor a la esposa de don Atilio) se convirtió gracias a su diseño y estructura en un patrimonio cultural para los residentes de la zona.

Desde hace 72 años, la escuela se ha convertido en el centro escolar por excelencia del lugar, al que han asistido centenares de niños y niñas de cantones aledaños.
El primer profesor que laboró en la escuela fue el señor Alberto Pardo, originario de la ciudad de Suchitoto en Cuscatlán. Una de las reliquias que aún se conservan en la escuela es el escritorio y la silla del señor Pardo, hecha de madera y tallada a mano.

Vistazo al pasado

Al igual que el escritorio del primer profesor, aún se conservan algunos pupitres que fueron utilizados por los primeros alumnos del centro escolar.
A pesar de que la escuela está rodeada de innumerables tesoros culturales, unos de los principales son los murales pintados sobre las paredes, que representan la cultura de nuestros antepasados,afirma el profesor Roberto Villegas Ochoa, director de la institución.

Lo peculiar de esta escuela, fabricada de adobe, madera y teja, es su construcción, ya que posee un diseño original y detallado en cada una de sus áreas, en las que se plasma una fuerte influencia maya. En el exterior de la edificaciónse encuentra la estatua de Quetzalcoatl (la serpiente emplumada).

Cada pared de la escuela está grabada con escenas de dioses e imágenes mayas. Una pintura similar al calendario de esta cultura se encuentra plasmado en uno los salones. En el patio de la casona fue erigido en piedra el dios maya Chac Mool, que se ha convertido en un testigo mudo de las diferentes facetas que ha tenido el centro escolar.

La estructura de la escuela original se encuentra deteriorada por el paso del tiempo, la falta de mantenimiento y por los terremotos. Foto: EDH/Evelyn Ungo

En los salones y pasillos de la escuela han desfilado centenares de alumnos y maestros, quienes han recibido educación en las aulas que conectan el pasado y el presente del lugar. El centro escolar recibe a 225 alumnos, desde parvularia hasta noveno grado.

Abandonada en el tiempo

La estructura de la escuela original se encuentra deteriorada por el paso del tiempo, la falta de mantenimiento y por los terremotos.
En la actualidad solamente funciona un grado en las instalaciones originales, mientras que el resto de alumnos recibe clases en aulas construidas recientemente a un costado de la edificación histórica.
A pesar de ser considerada una joya cultural y de las innumerables gestiones que los miembros del Consejo Directivo Escolar han realizado, ni el Ministerio de Educación o Concultura se han preocupado por rescatar la estructura.

Según el profesor Villegas Ochoa, incluso ante una solicitud de reconstrucción de la antigua estructura, enviada a través de la Secretaria Nacional de la Familia a la Dirección de Infraestructura Educativa de Educación, en septiembre de 2001, la entidad les informó textualmente que “Esta petición se atenderá la primera oportunidad que tengamos recursos…”.
Sin embargo, un año y ocho meses después de esta misiva, la estructura continúa deteriorándose en espera de ser restaurada.

Alumnos, habitantes de la zona, profesores y padres de familia hacen un llamado ministro de Educación, ingeniero Rolando Marín, o al señor Gustavo Herodier, presidente de Concultura, para que tomen cartas en el asunto y no permitan que desaparezca —por descuido institucional— esta joya cultural de los habitantes de Moncagua.

FUENTE ORIGINAL:

El tesoro escondido de “La Estancia”

El centro escolar “La Estancia”, ubicado en la Hacienda “La Estancia”, de Moncagua, San Miguel, se ha convertido en un lugar en donde convive el pasado y el presente de la educación infantil.

Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
Fotos EDH/Evelyn Ungo
vida@elsalvador.com

El centro escolar “La Estancia”, ubicado en la Hacienda “La Estancia”, de Moncagua, San Miguel, se ha convertido en un lugar en donde convive el pasado y el presente de la educación infantil. Foto: EDH/Evelyn Ungo

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