Viaje al mundo viejo…

Un Paraiso Terrenal

Viaje al mundo viejo

VIAJE AL MUNDO VIEJO

Por Rigoberto Galvez

15 de Septiembre, 2009

“Ahora bien, muchos pueblos fueron fundándose uno por uno, y las diferentes ramas de las tribus se iban reuniendo y agrupando junto a los caminos, sus caminos que habían abierto.” -Popol Vuh

En el territorio Mexicano se encuentran dos grandes ciudades precolombinas de gran importancia para las civilizaciones tanto maya como azteca.

En ellas se puede encontrar las raíces profundas que se unen por medio del libro sagrado también llamado “el libro del consejo”. Esta Teotihuacan que significa “lugar donde nacen los dioses” localizado en el actual estado de México, sede que coronaba el imperio Azteca. También esta Chichen Itza en la península de Yucatán, nombre que significa “en la orilla de los pozos de los itzáes o brujos del agua”, [aunque existe otra versión que indica otro significado: "soy el pájaro o ave serpiente"]. La metrópoli Maya que floreció entre los años 800 y 1200 D.C.

Es preciso observar que la época de migración de los grupos mayas se sitúa a principios del siglo XIII, y el origen de la diáspora (aunque desconocido) se identifica con la desintegración de Chichen Itza.

Entre los destinos de emigrantes se encontraba Tikal, en la actualidad, territorio Guatemalteco, situado al sureste mesoamericano. Los cambios visibles se advierten en la estructura social, política y cultural de cada ciudad, siendo Chichen Itza una Meca religiosa del periodo clásico y Teotihuacan la metrópoli política y más influyente al desarrollo posterior de Mezo América.

La mejor prueba se encuentra en el Popol Vuh [Libro del Consejo] cuyo titulo expresa el espíritu comunitario que animaba a los distintos linajes y que narra la historia de la nación. El libro relata la migración, los territorios, los pueblos, las batallas y conquistas, cuenta como se adopto la lengua Náhuatl, los dioses, los templos las tradiciones brindando un recuento de la energía creativa de aquella raza.

Todas las adversidades que enfrentaron al igual que los logros de estas grandes naciones quedaron grabadas y para nuestra fortuna aun existen varias huellas de aquella civilización, cual ha sido siempre única en su género.

En la actualidad se encuentran algunas piezas prehispánicas en el Museo Nacional de Antropología de Ciudad de México, entre tales el calendario Azteca y la serpiente emplumada que representa a Quetzacoatl, también conocido entre los mayas como Kukulkan, símbolo sagrado de comunión entre el cielo y la tierra y que en la cosmología Náhuatl emerge lo espiritual y lo material.

Nuestra sociedad contemporánea ha perdido consciencia del sentido simbólico de las cosas, ha perdido el poder mágico, convirtiéndose en simbolismos de palabras huecas e ideas que no van más allá de si mismas.

Las ruinas o sea los sitios arqueológicos no pasan a ser más de eso, simples ruinas. Se ha perdido el contenido filosófico y el espíritu que abundaba en aquel campo maravilloso, que se perdió a base del genocidio y del repercutir de la pólvora que lo llevo al borde de su extinción.

Para las generaciones actuales, el lenguaje simbólico autóctono, al igual que tal, todas las combinaciones geométricas y cosmologiítas no significan más que adornos y piedras inertes de valor artístico.

Desde la desprotección ambiental hasta la falta de alfabetización cultural, se puede llegar hasta el vulgo y el extremo del no esclarecimiento y falta de comprensión de nuestros antepasados históricos. El espíritu del Jaguar que habitaba en el sitio geográfico que vio nacer nuestra civilización aun vive, aunque duerme pero existe, clasificados por muchos como “Indios Americanos”, en México en las áreas de Yucatán, Veracruz, Oaxaca y en Guatemala la zona geográfica del Peten habitan los embajadores del antiguo mundo.

La falta de identidad cultural inunda la conciencia colectiva de las grandes masas que habitan en el continente americano e independientemente del motivo o razón, es de importancia, como etnia, entablar una relación con nuestros antepasados, así sea leyendo, visitando e indagando, a profundidad y mas allá de la superficie, en busca de la línea que representa nuestra existencia para no quedarnos atrás.

“Que todos se levanten, que se llame a todos, que no haya un grupo, ni dos grupos de entre nosotros que se quede atrás de los demás.” -Popol Vuh.

MOMENTO EPICO EN TENOCHTITLAN

Por Rigoberto Galvez

Es muy difícil pensar que estando en pleno centro histórico de la ciudad de México, se puede dar testimonio a lo que fue el fin de un imperio y el nacimiento de una clase nueva.

Fue en este lugar Tenochitlan donde Moctezuma dicto sus ultimas palabras, y el conquistador estableció la Nueva Hispania. Un lugar en donde se emergen dos culturas y germinan una nueva, dando paso al mestizo.

Viajar a la ciudad de México y en especial visitar el Zócalo es como emprender un peregrinaje espiritual, es como descubrir nuestras raíces y aprender más acerca de nuestra cultura actual, porque se puede presenciar el inicio y el desarrollo de nuestra civilización actual.

Especialmente en Septiembre que es mes de la Independencia (y en nuestro medio, mes de la hispanidad). Es cuando mas se siente el verdadero espíritu de nuestra gente. Entonces descubrimos que no es una fabula, que no es un cuento de hada, mas es algo palpable y real que se puede percibir a través de nuestros sentidos.

En los lugares más obvios se encuentran los secretos más íntimos de los antepasados como se puede apreciar en el Museo de Antropología, en el sitio arqueológico de Teotihuacan, que son sitios bastante accesibles para locales y visitantes. Todos estos sitios poseen templos, edificios, artefactos sin mencionar su situación original con relación al cosmos actual.

Gracias a un esfuerzo combinado estos lugares están al alcance de todos aquellos que deseen buscar y conocer a más profundidad la trayectoria de nuestra historia y de la fibra genética de la cultura a través de los diferentes ciclos o periodos evolutivos.

En un momento épico e inmortal logre subir a la cima del templo del sol, donde reflejado en un pequeño pocillo de agua vi el sol reflejado en posición perpendicular. Desde ese punto, tan cercano al cielo, puede apreciar el valle que una vez fue la meca del imperio Azteca, y que ahora es un museo viviente rodeado de personas que representan los diferentes grupos étnicos terrestres.

Reconocí que aquellos lugares sagrados no quedaron olvidados en su era, por ser de autentica importancia trascendental y por ser portadores de la antorcha que lucha por la preservación de las especies.

Poner pie en aquel suelo santo fue un gran privilegio, y pensar que en el mismo suelo nacieron, caminaron, lucharon y murieron aquellos seres majestuosos. No fue uno, ni dos a quienes escuche decir: “vale la pena venir a este lugar, se siente la energía”. Por algo escogieron ese lugar los mejores líderes espirituales, matemáticos y astrónomos de aquel entonces.

Gracias a los adelantos de la ciencia, ahora nos podemos transportar con la facilidad y seguridad a las tierras de los abuelos. El mito se convierte en un hecho y los sueños en una realidad.

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NoTA: ESTA FOTO ES DE CHICHEN ITZA y no de Tenochitlan como lo describe la historia.